A pesar de que su propio partido le ha pedido públicamente que no lo haga, Manuel Espino continúa haciendo declaraciones que ponen en riesgo las negociaciones entre poderes para la eventual aprobación de la Reforma Energética. Irónicamente, al criticar el poder que el Ejecutivo le ha concedido a Manlio Fabio Beltrones durante el cabildeo político, Espino ha logrado otorgarle aún más capacidad para decidir sobre el voto del PRI en el Congreso durante el próximo periodo ordinario. 
Los comentarios hechos por Espino sugieren un intento de campaña publicitaria para su libro de recién manufactura y publicación. Sin embargo, son ya diversas las ocasiones en las que el expresidente del blanquiazul muestra su antipatía con el grupo de Acción Nacional que habita Los Pinos.
Primero durante la etapa de transición entre la administración Fox y la de Calderón, y luego durante los comicios internos para sustituirlo, Espino ha contaminado severamente la imagen de la Presidencia y del propio PAN, a cargo de Germán Martínez.
A pesar de caracterizarse por ser un partido de mayor cohesión que sus semejantes a la hora de emitir su voto legislativo, Acción Nacional ha mostrado desde el 2000 hasta la fecha, una enorme dificultad para cerrar filas en torno a un único discurso. La transición que ha sufrido de ser un partido de oposición desde sus comienzos en 1939, a ocupar la Administración Pública hoy en día, lo ha obligado a replantear sus objetivos, metas y principios fundamentales.
En los últimos meses, esto se ha notado en las reformas a sus estatutos, comenzando la eliminación de su hermetismo y la búsqueda de una implantación territorial mucho mayor en el país.
Sin embargo en el ámbito interno, y particularmente en sus cúpulas, el Partido Acción Nacional no ha logrado unificar a los dos grupos que desde los ochentas lo conforman.
Además de caracterizarse por ser un Presidente que negocia con las Cámaras, y que atiende a las demandas de la oposición, Felipe Calderón deberá ocuparse de cerrar esas diferencias que en su propio partido han causado tantos conflictos en sus primeros años de gobierno. Pese a tener el voto asegurado del PAN en el Congreso, y el apoyo incondicional del CEN con Martínez a la cabeza, es necesario que la política de Calderón en este sentido sea incluyente. De lo contrario, las fisuras que hoy se continúan produciendo, podrían constarle muy caro al Partido, tanto en el 2009, como en el largo plazo.

Los comentarios hechos por Espino sugieren un intento de campaña publicitaria para su libro de recién manufactura y publicación. Sin embargo, son ya diversas las ocasiones en las que el expresidente del blanquiazul muestra su antipatía con el grupo de Acción Nacional que habita Los Pinos.
Primero durante la etapa de transición entre la administración Fox y la de Calderón, y luego durante los comicios internos para sustituirlo, Espino ha contaminado severamente la imagen de la Presidencia y del propio PAN, a cargo de Germán Martínez.
A pesar de caracterizarse por ser un partido de mayor cohesión que sus semejantes a la hora de emitir su voto legislativo, Acción Nacional ha mostrado desde el 2000 hasta la fecha, una enorme dificultad para cerrar filas en torno a un único discurso. La transición que ha sufrido de ser un partido de oposición desde sus comienzos en 1939, a ocupar la Administración Pública hoy en día, lo ha obligado a replantear sus objetivos, metas y principios fundamentales.
En los últimos meses, esto se ha notado en las reformas a sus estatutos, comenzando la eliminación de su hermetismo y la búsqueda de una implantación territorial mucho mayor en el país.
Sin embargo en el ámbito interno, y particularmente en sus cúpulas, el Partido Acción Nacional no ha logrado unificar a los dos grupos que desde los ochentas lo conforman.
Además de caracterizarse por ser un Presidente que negocia con las Cámaras, y que atiende a las demandas de la oposición, Felipe Calderón deberá ocuparse de cerrar esas diferencias que en su propio partido han causado tantos conflictos en sus primeros años de gobierno. Pese a tener el voto asegurado del PAN en el Congreso, y el apoyo incondicional del CEN con Martínez a la cabeza, es necesario que la política de Calderón en este sentido sea incluyente. De lo contrario, las fisuras que hoy se continúan produciendo, podrían constarle muy caro al Partido, tanto en el 2009, como en el largo plazo.
Fotografía: esmas.com
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