En contra de todas las especulaciones que se habían creado respecto
a la asistencia de John McCain a Mississippi, se llevó a cabo el primer debate entre los candidatos a la Presidencia de los Estados Unidos.
Los dos temas principales del encuentro fueron el plan de rescate financiero y la política exterior de Estados Unidos durante los próximos años.
Respecto al primero, quedó claro que a pesar de diferencias en el discurso de cada candidato (McCain tratando de mantener la certeza de la iniciativa privada; Obama intentando crear empatía con la clase media), ambos procuraron dar un mensaje de certidumbre a los mercados y la factibilidad de que se llegue a un acuerdo entre los partidos.
En el segundo, gran porcentaje de la discusión se dedicó a la guerra de Iraq; sin embargo, también se habló sobre Irán, Pakistán, Rusia, Venezuela, Inglaterra y Alemania.
Se puso énfasis principalmente en la guerra, las amenazas a Estados Unidos y la democracia, al Qaeda (terrorismo), el petróleo y la independencia energética del país.
Era quizás predecible que no se incluyera en la agenda el tema de la migración, que seguramente resurgirá en un debate posterior (particularmente si consideramos que es un tema que le interesa a la población hispana, ahora una importante minoría electoral).
Lo que intriga, sin embargo, es el absoluto silencio de ambos candidatos en torno al tema del narcotráfico.
Los recursos destinados a México en la iniciativa Mérida siguen colgando de la cuerda floja mientras que Estados Unidos sigue sin asumir su responsabilidad en la lucha contra el narcotráfico.
Mientras que siga fuera de la agenda, la batalla en contra del consumo de droga allá, y del transporte (y los cárteles) de este lado, seguirán siendo un tema unilateral.
Un sexenio más, México está siendo incapaz de insistir en los temas que le interesan en su relación con los norteamericanos; el fracaso del acuerdo migratorio con Fox, y la ausencia de apoyos ahora, con Calderón, solamente demuestran la débil diplomacia de nuestro país.
Se habla mucho sobre los fracasos de la Procuraduría General de la República o de la Secretaría de Seguridad Pública; incluso comienzan las críticas contra el Ejército y las dudas sobre su estadía en la calle. Poco se discute la irresponsabilidad con la que Patricia Espinosa a llevado la cartera mexicana ante el mundo.
El debate de esta noche es sólo una muestra más de otro frente en el que la guerra contra el narco está fracasando.
a la asistencia de John McCain a Mississippi, se llevó a cabo el primer debate entre los candidatos a la Presidencia de los Estados Unidos.Los dos temas principales del encuentro fueron el plan de rescate financiero y la política exterior de Estados Unidos durante los próximos años.
Respecto al primero, quedó claro que a pesar de diferencias en el discurso de cada candidato (McCain tratando de mantener la certeza de la iniciativa privada; Obama intentando crear empatía con la clase media), ambos procuraron dar un mensaje de certidumbre a los mercados y la factibilidad de que se llegue a un acuerdo entre los partidos.
En el segundo, gran porcentaje de la discusión se dedicó a la guerra de Iraq; sin embargo, también se habló sobre Irán, Pakistán, Rusia, Venezuela, Inglaterra y Alemania.
Se puso énfasis principalmente en la guerra, las amenazas a Estados Unidos y la democracia, al Qaeda (terrorismo), el petróleo y la independencia energética del país.
Era quizás predecible que no se incluyera en la agenda el tema de la migración, que seguramente resurgirá en un debate posterior (particularmente si consideramos que es un tema que le interesa a la población hispana, ahora una importante minoría electoral).
Lo que intriga, sin embargo, es el absoluto silencio de ambos candidatos en torno al tema del narcotráfico.
Los recursos destinados a México en la iniciativa Mérida siguen colgando de la cuerda floja mientras que Estados Unidos sigue sin asumir su responsabilidad en la lucha contra el narcotráfico.
Mientras que siga fuera de la agenda, la batalla en contra del consumo de droga allá, y del transporte (y los cárteles) de este lado, seguirán siendo un tema unilateral.
Un sexenio más, México está siendo incapaz de insistir en los temas que le interesan en su relación con los norteamericanos; el fracaso del acuerdo migratorio con Fox, y la ausencia de apoyos ahora, con Calderón, solamente demuestran la débil diplomacia de nuestro país.
Se habla mucho sobre los fracasos de la Procuraduría General de la República o de la Secretaría de Seguridad Pública; incluso comienzan las críticas contra el Ejército y las dudas sobre su estadía en la calle. Poco se discute la irresponsabilidad con la que Patricia Espinosa a llevado la cartera mexicana ante el mundo.
El debate de esta noche es sólo una muestra más de otro frente en el que la guerra contra el narco está fracasando.
Fotografía: nytimes.com
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