Fui a ver una obra de teatro este fin de semana. Más allá de hacer propaganda por la obra en sí, me gustó el concepto que utiliza este novedoso (o al menos en México nuevo) estilo teatral: la denuncia a través de la actuación. En inglés, “in your face acting”. La idea es confrontar a la sociedad con un problema contemporáneo…sin emitir juicios; sin dar opiniones…simplemente presentar la realidad. Permitir que el espectador decida.Al final de la obra, la actriz principal agradeció la presencia de algunas celebridades y personas notables, entre las que enunció al ex presidente Miguel de la Madrid Hurtado. Justamente mientras bajaba los escalones hacia la salida, lo vi frente a mí, bajando en la contra escalera.
Ayudado por un escolta de un lado, caminaba lentamente, presentándome de pronto en su figura una metáfora de lo que hoy le sucede al modelo económico que tanto impulsó …frágil; enormemente debilitado; robusto y carente de gran parte de las facultades que en algún momento lo hicieron poderoso y omnipresente.
Miguel de la Madrid está viejo…igual que el neoliberalismo. Ambos ya cojean; ambos saben que sus mejores años han pasado…ambos poco a poco sustituidos por ideas frescas y novedosas que algún día estarán en su lugar.
Hace más de veinte años el entonces Presidente hizo que México entrara al GATT (hoy OMC); inició las privatizaciones y el adelgazamiento del Estado; fincó las bases para la firma del TLCAN en el siguiente sexenio; logró que México sobreviviera a la crisis que su antecesor había dejado a la voz de “¡no nos seguirán saqueando!” Hace apenas veintitantos años…México veía en el libre mercado una flamante opción para el desarrollo. Y hoy, de pronto nos hemos dado cuenta de que no necesariamente era el camino correcto. Cegados ante las crisis de 1988 y de 1994 (el famosísimo efecto tequila); cegados incluso ante lo que le sucedió al “hijo modelo” de Argentina en el 2001, persistimos hasta que el sistema no funcionó más.
Apenas la semana pasada, Felipe Calderón hablaba sobre la necesidad de “refundar el orden económico mundial”; sobre una mayor intervención estatal en el sistema financiero; sobre la necesidad de volver a creer en algo, “porque si no se cree en nada, no se llega a nada”. Se está dando a luz a una nueva etapa. No necesariamente el fin de la mano invisible; no indispensablemente la ruptura con el mercado. Quizás un paso más dentro de ello mismo…pero definitivamente algo nuevo. Y mientras nos queda solamente ver como el neoliberalismo desregulado extremo baja las escaleras…debilitado, lento...a punto de tocar su gran finale.
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