19.2.08

¡Adiós Fidel!


El final de una era


El siglo más bélico; el de mayor desarrollo tecnológico; en el que más libros se han escrito; el siglo en el que el Hombre llegó a la Luna; más allá de todo esto, el siglo XX fue una época de liderazgo. Nunca como en esos cien años se había presentado tal conjunción de poder carismático –en términos Weberianos. En él se vio el florecimiento y derrumbe de regímenes guiados por la pasión, el odio y la exaltación nacional.
El siglo XX vio crecer a mentes tan siniestras como la de Adolf Hitler, Benito Mussolini, Franco, Saddam Hussein y Augusto Pinochet. Pero fue también la era de Gandhi, Churchill, De Gaulle y de Mao Zedong. Y fue también la época de Fidel Castro, quien en 1958 encabezó la Revolución Cubana contra el gobierno de Fulgencio Batista, convirtiéndose así en el Presidente de Cuba por los siguientes cuarenta y nueve años.
Sin embargo hace unos días, Castro decidió no aceptar los cargos de Presidente del Consejo de Estado y de Comandante en Jefe, logrando así iniciar un proceso de transición pacífica del régimen de su país, sin la necesidad de intervención extranjera.
Consciente de su grave estado de salud, Fidel redactó el pasado 19 de febrero un anuncio en el diario Granma de la isla, donde advertía su decisión. “Les prometí que en la próxima reflexión abordaría un tema de interés para muchos compatriotas” –advirtió. Pocos se percataron de que tal oferta sería el fin de su carrera oficial en la política.
Inicia así la transformación del gobierno de Cuba, que algunos ven también como la posibilidad de este país de transitar hacia la democracia y estrechar lazos con Estados Unidos, a pesar de que por cuatro décadas, Fidel Castro simbolizó el nacionalismo antiimperialista de gran parte de la población.
En su lugar permanece por el momento su hermano Raúl Castro, quien ha tomando el mando de la política cubana desde el 2006, año en que empezó el deterioro del Comandante. Sin embargo, otros líderes del Partido Comunista, como Luis Alarcón, permanecen en la lista de quienes posiblemente encabezarán el poder en La Habana.
En sus últimos años a cargo de la administración cubana, Castro comenzó una estrecha relación con su homólogo de Venezuela, Hugo Chávez. Igualmente tuvo vínculos amistosos con Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador.
En los primeros años del sexenio pasado, sin embargo, las relaciones diplomáticas con México sufrieron una importante fisura, misma que no pudo ser conciliada sino hasta los últimos meses, bajo la administración de Felipe Calderón.
Durante la gestión de Castro, los índices educativos y de seguridad social en Cuba mostraron resultados favorables; asimismo, su habilidad para liderar la economía a pesar del boicot estadounidense y de las numerosas crisis financieras (a principios de los noventas), fue notable.
Con su renuncia, no solamente termina una etapa en la política de la isla caribeña, sino una era en la Historia del planeta: el último líder del siglo XX.
Quedará a generaciones futuras el juicio de su gestión. Hoy, es aún muy temprano para valorar su gobierno. Lo único certero es que Fidel Castro representó la posibilidad real de una alternativa al capitalismo.


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