16.2.08

Sarkozy: rumbo a la reforma educativa

Buscará gobierno francés implementar nacionalismo y moral para mejorar el rendimiento académico.


Cuando en otoño de 2005, miles de inmigrantes que habitaban los suburbios de París incendiaron automóviles como protesta contra la exclusión social, el entonces ministro del interior, Nicolás Sarkozy, se posicionó a favor de una política de cero-tolerancia frente a los sans-papiers (inmigrantes ilegales) y realizó enormes despliegues policiacos para abatir la violencia perpetuada por quienes consideró como “grupos radicales”.
Siendo hijo de un refugiado húngaro, el ahora Presidente de Francia, no ha dejado de insistir en la necesidad de recuperar para el país galo, la identidad nacional que según él, ha perdido. Durante el año pasado, el patriotismo fue un estandarte clave para vencer a Ségolène Royal, candidata del Partido Socialista.
A menos de un año de haber asumido el poder, Sarkozy ha anunciado una serie de programas educativos que planea instaurar con el propósito de promover el “respeto a los valores y emblemas de la República”. Entre ellos, destaca la obligación de los alumnos de levantarse al escuchar el Himno Nacional y de apadrinar a un niño judío-francés que haya muerto durante el Holocausto. Recientemente, el periódico Reforma destacó la gran oposición que se ha generado la gran polémica que tales decisiones han causado en la opinión pública francesa.
La razón principal para llevar a cabo tales cambios en el sistema educativo, es proveer a los alumnos de educación básica de mayores niveles que les permitan obtener mejores resultados en pruebas internacionales. Cien mil alumnos tienen problemas de deficiencia escolar cada año –afirmó el Presidente francés, quien de niño tuvo que recursar el sexto grado.
Será Xavier Darcos, el ministro de educación, quien se encargue de implementar los programas que buscan dar mayor eficiencia al sistema educativo, al impulsar la lengua francesa, las matemáticas y la moral.
Algunos cambios se habían propuesto ya al sistema educativo desde el año pasado. Entre ellos resalta la reducción de la semana escolar de 27 a 24 horas, lo cual se reflejaría en el recordé de un día por cada siete. El objetivo de la reforma sería promover el interés y la atención de los alumnos. El gobierno de Sarkozy no ha descartado la posibilidad de incluir tal modificación dentro de su agenda.
Ya en el gobierno de Jacques Chirac se implementó una ley que redujo la semana laboral francesa a 35 horas por semana, lo que fue enormemente criticado por la iniciativa privada.

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