Después de numerosos retrasos, postergaciones, cabildeos y debates, el Senado de los Estados Unidos ratificó la aprobación que hace unos días hizo la respectiva cámara baja del fondo de apoyo a México en contra del narcotráfico, mejor conocido como la Iniciativa Mérida.Contrario a lo que se preveía, los recursos que el gobierno estadounidense destinará para esta causa serán de apenas 350 millones de dólares (muy por debajo de los seiscientos que se habían pronosticado en un inicio).
Además, la ayuda será entregada en especie, por medio de capacitación, armamento y equipo; finalmente, a manera de transitorio, los congresistas agregaron ciertas condicionales respecto al abatimiento de la corrupción y la defensa de los derechos humanos.
En numerosas ocasiones se nos han impuesto requisitos para recibir ayuda, aún en los momentos económicos más difíciles. ¿Quién podría olvidar el Consenso de Washington que dio entrada al neoliberalismo en nuestro país? ¿O la presión que precedió a la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos? Lo cierto es que mientras nuestro vecino del norte se ocupa de instaurar democracias en Medio Oriente, establecer la paz entre Cisjordania e Israel, lidiar con Irán, China y Corea del Norte, criticar las políticas de Evo Morales y Hugo Chávez, anunciar la transición cubana, atrapar a uno que otro indocumentado y experimentar una campaña presidencial de candidatos folclóricos, estereotipados y polarizadores, se han despreocupado por combatir al crimen organizado.
Quizás México debería de poner condicionales también: seguiremos en la lucha contra el narcotráfico, siempre y cuando Estados Unidos cree políticas eficientes para abatir el consumo de drogas entre sus jóvenes. Lo cierto es que al presidente Bush no le preocupa eso porque en los diarios de su país no se anuncian asesinatos, cabezas abandonadas con mensajes amenazantes, doscientas y tantas balas en un estacionamiento público, la desaparición de policías y comandos que rescatan a sicarios de los penales.
Allá, hoy por hoy, solamente se habla de delegados más y delegados menos; de un candidato que es respaldado absolutamente por el Presidente (que por cierto allá nadie hace gran escándalo porque el jefe del Ejecutivo de su apoyo a su partido. ¡Qué locura! ¿Cómo se atreve a decir George Bush que es republicano?); del nuevo Martin Luther King; de la nueva Evita…en la tierra del sueño americano, todos están hipnotizados por personajes y fantasías que pintan de colores un futuro poco probable, e intentan olvidar una recesión posible…pero nadie habla de narcotráfico.
¡Qué bueno, eso sí, que nos obliguen a luchar en contra de la corrupción! ¡Qué bien que tengamos que depurar nuestros mandos policiacos y a nuestro ejército! Fíjense que no nos habíamos dado cuenta de que era necesario…ni por el aumento exponencial de denuncias ante la CNDH en contra de militares…ni por las tantas historias de puestos de revisión que cometen “errores fatales”…ni por tantos y tantos casos que no conoceremos. ¡Qué bueno, señores del congreso de Estados Unidos, que nos den los pasos a seguir para poder ser como ustedes! Y todavía hay quienes creen en la soberanía…
Fotografía: Infolatam
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