Casi cuatro meses han transcurrido desde que Felipe Calderón apareció en cadena nacional anunciando que esa misma tarde había presentado su iniciativa de reform
a en materia petrolera ante el Congreso de la Unión.
Desde entonces, las posiciones de los distintos actores públicos han cambiado y se han moldeado, particularmente con el advenimiento de las elecciones intermedias el año próximo.
El Partido Revolucionario Institucional, y particularmente Manlio Fabio Beltrones, había declarado en un principio estar de acuerdo con gran parte de la iniciativa de Calderón. Sin embargo, meses más tarde presentó su propia iniciativa, insatisfecho con la falta de flexibilidad de Acción Nacional en la discusión de la misma (o quizás en las negociaciones en general).
Sin embargo, el PRI no ha sido el único actor que ha presentado su propia versión de la reforma energética. El primero en hacerlo, fue el Partido Verde Ecologista de México, que intentó con ello subir al ring de las negociaciones políticas.
Hace pocos días, el Partido Socialdemócrata decretó su apoyo a la mayor parte de las propuestas priístas. Sin embargo, un grupo dentro del propio PRI decidió entregar una segunda iniciativa, al estar en desacuerdo con la que su bancada había generado.
El día de hoy, el Frente Amplio Progresista anunció que el próximo 25 de agosto presentará su propia versión de lo que debe hacerse con Pemex.
Después de costosos debates, mesas redondas, “consultas” populares y campañas mediáticas, la posibilidad de que una reforma integral a Pemex se logre ha terminado por pulverizarse. Los micrométricos e insignificantes cambios que se logre, y ello si es que se logran, serán publicados por los partidos políticos como el gran éxito de cada uno.
Después de la gran deslegitimación que sufrió el PRD con el movimiento lopezobradorista y sus elecciones internas, ya no le es suficiente frenar la reforma de Calderón.
Asimismo el PRI, que hace unos meses se mostraba muy por encima en las encuestas para el 2009, ha tenido que buscar una nueva estrategia ante el súbito cambio en las preferencias.
Finalmente el PAN, que debiera cerrar líneas en torno a la propuesta calderonista, parece estar más fraccionado que nunca; entre declaraciones inapropiadas de su exdirigente nacional, y los cambios de fuerzas que se hicieron en el grupo parlamentario tras la destitución de Creel, las consecuencias se han hecho notar con la postergada reforma.
a en materia petrolera ante el Congreso de la Unión.Desde entonces, las posiciones de los distintos actores públicos han cambiado y se han moldeado, particularmente con el advenimiento de las elecciones intermedias el año próximo.
El Partido Revolucionario Institucional, y particularmente Manlio Fabio Beltrones, había declarado en un principio estar de acuerdo con gran parte de la iniciativa de Calderón. Sin embargo, meses más tarde presentó su propia iniciativa, insatisfecho con la falta de flexibilidad de Acción Nacional en la discusión de la misma (o quizás en las negociaciones en general).
Sin embargo, el PRI no ha sido el único actor que ha presentado su propia versión de la reforma energética. El primero en hacerlo, fue el Partido Verde Ecologista de México, que intentó con ello subir al ring de las negociaciones políticas.
Hace pocos días, el Partido Socialdemócrata decretó su apoyo a la mayor parte de las propuestas priístas. Sin embargo, un grupo dentro del propio PRI decidió entregar una segunda iniciativa, al estar en desacuerdo con la que su bancada había generado.
El día de hoy, el Frente Amplio Progresista anunció que el próximo 25 de agosto presentará su propia versión de lo que debe hacerse con Pemex.
Después de costosos debates, mesas redondas, “consultas” populares y campañas mediáticas, la posibilidad de que una reforma integral a Pemex se logre ha terminado por pulverizarse. Los micrométricos e insignificantes cambios que se logre, y ello si es que se logran, serán publicados por los partidos políticos como el gran éxito de cada uno.
Después de la gran deslegitimación que sufrió el PRD con el movimiento lopezobradorista y sus elecciones internas, ya no le es suficiente frenar la reforma de Calderón.
Asimismo el PRI, que hace unos meses se mostraba muy por encima en las encuestas para el 2009, ha tenido que buscar una nueva estrategia ante el súbito cambio en las preferencias.
Finalmente el PAN, que debiera cerrar líneas en torno a la propuesta calderonista, parece estar más fraccionado que nunca; entre declaraciones inapropiadas de su exdirigente nacional, y los cambios de fuerzas que se hicieron en el grupo parlamentario tras la destitución de Creel, las consecuencias se han hecho notar con la postergada reforma.
Una vez más, con el reacomodo de intereses debido a la falta de estructuras e instituciones electorales que permitiesen una mayor objetividad de los partidos en sus agendas, México se queda a pasos de tomar una decisión trascendente.
Fotografía: http://img206.imageshack.us
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