19.8.08

Secuestros y medallas

Durante las últimas semanas, diferentes factores han afectado a la opinión pública en México de manera negativa.

Por un lado, el caso Martí incrementó la atención de la ciudadanía en el tema de la inseguridad y el crimen organizado; por primera vez desde el principio del sexenio, el respaldo de los mexicanos en la lucha contra el narcotráfico disminuyó de manera notable y los resultados del Gobierno Federal comenzaron a ser cuestionados por quienes indiscutiblemente la habían apoyado.

Simultáneamente, una parálisis legislativa ha impedido que la iniciativa de reforma de Pemex sea dictaminada propiamente, y en su caso aprobada. Esto, agregado a la crisis interna del PRD ha provocado una importante crisis política.

Por último, el miserable desempeño del país en los Juegos Olímpicos, ha demostrado la insuficiencia de los programas y recursos que se han destinado al deporte en México, y principalmente a la CONADE (específicamente al Comité Olímpico).

Lo cierto es que la coyuntura de estos diferentes factores, ha influido negativamente en el ánimo generalizado de la población mexicana. A pesar de organizar marchas contra la delincuencia, la sociedad civil supone que como en ocasiones pasadas, sus demandas no serán atendidas.

El Gobierno Federal y sus similares locales, por su parte, se han conformado con implementar políticas trompeta; aces bajo la manga que se anuncian como soluciones finales a cuestiones que no se han podido resolver en décadas. Cadena perpetua, pena de muerte, cero tolerancia, cumbres contra la inseguridad…se utilizan términos sólidos para crear programas huecos. Se ignoran las voces de los especialistas que confirman que sin abatir la impunidad, no es posible reformar al sistema de justicia.

Así también se anunciarán seguramente reconocimientos por el desempeño de nuestros atletas, e inversiones fantasma para aumentar el rendimiento de nuestro país. En los medios de comunicación se ha minimizado la voz de quienes fracasaron en sus pruebas deportivas y aprovecharon el momento para demostrar la falta de apoyo que hay en México para quien desea dedicarse al deporte.

Ingenuamente, la clase política ha asumido cada uno de estos temas que han escalado en la agenda pública como independientes; ocupados en aprovechar la coyuntura misma como trampolín político, no se han percatado de la enorme vinculación que tiene el deporte y la recreación con la lucha contra la inseguridad. No entienden que los resultados de una política pública en materia deportiva correcta podrán verse reflejados en el medallero olímpico, pero tendrán sus verdaderas consecuencias en factores más trascendentales de la vida nacional.

El deporte genera salud pública; reduce el ocio, y por ende consumo de drogas; sirve como impulsor del bienestar social; brinda nuevas oportunidades de desarrollo personal a quienes no las tienen.

Una solución eficaz al problema de la inseguridad en México debe de contemplar, desde luego, una policía eficaz y un estado de Derecho incuestionable; pero antes que ello, debe de atacar a los problemas que la causan de raíz. Que se reúna el gabinete de seguridad con los gobernadores; que firmen un acuerdo nacional de colaboración en contra de la delincuencia…pero nada de ello servirá si esto no se traduce en mejoras a la educación, a la salud y al deporte, como herramientas indispensables de reforma social.

Fotografía: veranoazul.files.wordpress

1 comentario:

Veronika dijo...

La delincuencia no se va a resolver mientras no se ataque de raiz el problema: la pobreza y polarizacion de recursos que hay en Mexico.