3.9.08

Beatriz

Muchos de quienes vimos que en el año 2000 ocurrió la alternancia en el Poder Ejecutivo por primera vez, apostamos categóricamente a la desaparición, disolución o al menos fractura del Partido Oficial.

Desde sus inicios en 1929 y hasta entonces, el Partido había adquirido experiencia a cargo de la administración pública; había consolidado una manera de gobernar que le permitía perpetuarse legítimamente; había construido a las dos instituciones más poderosas del país: el presidencialismo y el sindicalismo. Pero el Partido Revolucionario Institucional nunca se había afrontado a la difícil tarea de ser oposición.

A pesar de seguir teniendo una importante presencia territorial a nivel nacional (particularmente en los gobiernos municipales), el PRI demostró su evidente crisis interna en las elecciones del 2006, cuando su candidato quedó a más de trece puntos porcentuales de los dos punteros.

Es por ello que las cifras publicadas por el periódico Reforma en su última encuesta nacional, resultan contrastantes.

El Partido Revolucionario Institucional se colocó por primera vez por encima del PAN en las intenciones de voto rumbo a las intermedias del 2009. Entre Marzo y Septiembre de este año, el PRI subió seis puntos porcentuales en tanto que Acción Nacional bajó solamente dos. Por su parte, el PRD ha caído 5% en las preferencias de la ciudadanía.

Esto se explica a partir de la estrategia que Beatriz Paredes, presidenta del partido, ha impulsado desde que fue electa en febrero del año pasado.

Por un lado, era evidente que el presentarse como un partido “de centro”, en un país que había sufrido una polarización tan importante como la del 2006, no hacía más que restarle votos al PRI.

Por el otro, un importante porcentaje de quienes fueron seguidores de Andrés Manuel López Obrador en el 2006, habían mostrado su desencanto ante el comportamiento postelectoral del excandidato.

Fue en ese contexto que Paredes supo replantear la estrategia de su partido rumbo al 2009. La denominada “Reconstrucción del PRI rumbo al siglo XXI” llevó al PRI a realizar importantes cambios en sus estatutos y principios. Entre ellos, surgió la nueva conceptualización del PRI como partido “socialdemócrata”.

Las crisis internas del PRD y del Partido Socialdemócrata lograron que esta propuesta fuera atractiva para el electorado que buscaba una opción de izquierda, e incluso para quienes en los últimos meses han demostrado una importante desilusión frente al gobierno calderonista.
Efectivamente, el PRI ha logrado una reconstrucción de imagen frente al siglo XXI.

A pesar de que se pueda o no estar de acuerdo con sus políticas o su forma de gobernar, e incluso cuando se dude de la reputación de sus integrantes, hemos de admitir que lejos de desaparecer, el Partido Revolucionario Institucional ha recuperado su fuerza electoral. Después de todo, Beatriz Paredes ha sabido maquillar correctamente a su partido.

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