4.9.08

A Robar Votos

Recientemente los dos partidos que tienen posibilidades de ganar la elección presidencial en Estados Unidos, destaparon a quienes competirán por la Vicepresidencia el próximo mes de noviembre.

El primero en hacerlo fue Barack Obama, quien eligió a una de las voces más reconocidas en política exterior de Washington; Joe Biden entró a la campaña Demócrata con el objetivo de darle mayor solidez al mensaje de Obama. En cierta medida, fue una respuesta a las severas críticas que el propio McCain había hecho al candidato presidencial, por no contar con la suficiente experiencia para gobernar al país.

Obama tiene grandes aspiraciones de cambio –afirmaban los críticos- pero su optimismo no se ve reflejado en propuestas concretas y realizables.

Con Biden abordo, la fórmula demócrata se lanzó a la búsqueda del voto indeciso, al mismo tiempo que garantizaba la permanencia del voto duro.

Fue como respuesta a esta decisión, que John McCain nombró a Sarah Palin como su mancuerna en la contienda. Palin, Gobernadora de Alaska, enfocó su mensaje de aceptación en hablar de las acciones que ha encabezado, en sus diferentes cargos públicos, para combatir a la corrupción y promover la transparencia en el gobierno.

La candidata Republicana, también fue una respuesta a las críticas que se habían hecho de McCain. Con Palin en su equipo, el contendiente republicano pretende eliminar el tabú que se ha creado en torno a su figura: un viejo lobo de Washington, que conoce los viejos trucos del sistema, y se ha aliado con George Bush el 90% de las veces.

A la aseveración de que McCain es parte de una “élite que busca beneficios para el 2% más rico de la población norteamericana, y no se preocupa por la clase media”, los republicanos respondieron a través de las palabras de la Gobernadora: “Soy una mujer común; una madre de Hockey y entrenadora de Basquetbol”.

Palin estableció su entrada a la política de manera casi casual: empezó participando en asambleas de la PTA local (Asociación de Padres y Maestros), y poco a poco fue escalando en la pirámide hasta ser alcalde, y después Gobernadora.

En ambos casos, tanto el de Biden como el de Palin, se comprueba el hecho de que el sistema bipartidista norteamericano obliga al cumplimiento del teorema de Black: los candidatos, en lugar de intentar diferenciarse por propuestas, buscan acaparar al votante mediano y se ubican en el centro.

Con Biden, Obama viró hacia el conservadurismo; con Palin, McCain volteó hacia el cambio (“McCain promoverá el cambio a través de su carrera, y no su carrera a través del cambio” dijo).

Tras estos sucesos, es cada vez más claro que quien obtenga la mayoría en el Colegio Electoral el próximo 4 de noviembre se limitará a guiar a Estados Unidos por un camino gris y sin cambios radicales.

Fotografías: watchblog.com; thinkyouth.org

No hay comentarios: