6.10.08

Epitafio a la mano invisible

Todas las teorías sobre la globalización basada en un libre mercado y en la desregulación creciente parecen desplomarse el día de hoy junto con Wall Street.
La corriente que desde los ochentas se había postulado como el dogma incuestionable que impulsaron Margaret Tatcher y Ronald Raegan, hoy son una etapa más en la historia económica mundial.

Y una vez más, el péndulo que se balancea entre el Estado y el mercado virará hacia el lado opuesto.

Volverán las propuestas de un Estado fuerte, regulador, que restrinja; políticos oportunistas verán en esta crisis el momento ideal para hablar del regreso al keynesianismo; la nueva gerencia pública se tambalea en el fracaso del gobierno mínimo y eficiente.

Se volverá a vender la idea del pleno empleo, de la intervención estatal, de una burocracia gorda y del control sobre sectores estratégicos.

Decía Joseph Stiglitz (Premio Nobel de Economía, crítico del libre mercado) la semana pasada que la crisis norteamericana comienza, y que en este momento no hay duda alguna de que los estadounidenses votarán por Barack Obama el próximo 4 de noviembre.

Esto sucederá no solamente como castigo a la gestión del partido Republicano durante los últimos ocho años, sino por la estrategia tan certera que ha llevado a cabo el candidato demócrata: hablar de más Estado; más regulación; sistema de salud pública…a lo que McCain solamente ha respondido: es mejor tener un gobierno mínimo pero eficiente.

Lo cierto es que no hay verdad absoluta sobre el tamaño y la dimensión del Estado; el péndulo toca pared y vuelve hacia el otro lado. Incluso Peter J. Wallison señalaba que la desregulación del sistema financiero en Estados Unidos no ha sido el culpable de la actual crisis.

De cualquier forma, el gran error de McCain de querer desviar los temas de la agenda y regresar a lo único que podría ser su carta fuerte en unas semanas (terrorismo y asuntos internacionales), le costará seguramente los votos que había recuperado en el debate del jueves pasado.

Pero una vez pasadas las elecciones, sea quien sea el ganador, no habrá duda de que el cuestionamiento ocurrirá: ¿qué papel debe de jugar el Estado en la economía? Quizás el neoliberalismo no fracasó; más bien un error en su implementación dio lugar a su caída…pero quizás lo que Smith proponía en su época no se adapta a la interdependencia económica tan estrecha que existe hoy en día. El 6 de octubre de 2008 será recordado seguramente como el día en que el mundo lo entendió: no existe tal cosa como una mano invisible.
Para JFR. Cada final es un principio; cada vez que algo se termina hay una semilla para un mejor momento.

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