30.10.08

Now starring…Felipe Calderón

Quienes rechazan las candidaturas independientes lo hacen bajo el supuesto de que los partidos son vínculos que comunican al gobierno con la sociedad. En ese sentido, votar por el miembro de un partido político no es votar por la persona sino por la plataforma electoral e ideológica que propone el partido.

Los partidos políticos tienen la función de garantizar cierta certeza sobre las acciones y manera de gobernar de sus integrantes si son votados. A pesar de la persona que ocupe la candidatura, un ciudadano sabe que el partido X de extrema izquierda promoverá ciertos ideales distintos a los que promueve el partido Y de extrema derecha.

Pero en México estos supuestos terminan enterrados por una realidad política extraordinariamente bizarra. Somos el único país donde los políticos cambian de un partido de izquierda a uno de derecha y de vuelta sin preocuparse por lo que representan; el único país en el que el Partido Verde es de derecha; el único país en el que las coaliciones locales pueden agrupar a partidos que tienen una supuesta oposición ideológica.

Por esa razón, a nadie le pareció extraño que la primera declaración del panista Felipe Calderón, cuando fue nombrado presidente electo en el 2006, fuera “voy a rebasar a López Obrador por la izquierda”. Así, durante sus dos primeros años de gobierno, ha emprendido acciones, programas y políticas que parecerían contrarias a las que un candidato conservador liberal se hubiese empeñado en lograr al llegar al poder.

Desde los apoyos económicos a adultos de la tercera edad en los municipios más pobres del país, hasta el Programa para Impulsar el Crecimiento y el Empleo, Calderón ha adaptado su gobierno de manera coyuntural.

Hoy, el Presidente volvió a hacerlo. En la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, promovió la creación de un nuevo orden económico mundial en el que exista una mayor rectoría del Estado. Esta crisis, explicó, se debió a la “desregulación acelerada, de un falso planteamiento de que los sistemas financieros son autorregulables y pueden funcionar por sí solos.”

En su proyección de principios, Acción Nacional afirma la necesidad de promover el liberalismo económico. ¿Dónde queda entonces el candidato panista que promovía el libre mercado? ¿Cómo deben de orientarse entonces los ciudadanos para emitir su voto la próxima vez?

Esto solamente demuestra que en México el político no es como se supone, un representante que llega al poder para promover la ideología y los principios por los que votó la sociedad, sino un administrador que adapta sus propuestas y proyectos a las circunstancias y esperanzas en el corto plazo.

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