30.6.08

Petróleo y News Divine

La lucha interna del PRD se vuelve latente.

Marcelo Ebrard parece creer en la fórmula que utilizó Andrés Manuel López Obrador para convertirse en uno de los candidatos más controvertidos a la Presidencia de la República hace dos años.

Al igual que su tutor político, Ebrard ha mantenido un precavido equilibrio entre los acuerdos con la iniciativa privada y la construcción de obras viales como los túneles de reforma y la “Supervía del Poniente”, al mismo tiempo que organiza festivales, instala playas y pistas de hielo, y defiende el petróleo.

Sin embargo, no fue por esta extraña mezcla entre populismo y pactos que AMLO llegó tan lejos en la contienda electoral. El entonces Jefe de Gobierno, no hubiera logrado tal popularidad fuera del Distrito Federal de no haber sido por los controvertidos papeles que asumió como defensor del pueblo y mártir político.

Sus primeras apariciones relevantes sucedieron a principios de sexenio, cuando López Obrador defendió el derecho de la Ciudad de no aceptar el Horario de Verano por disposición del Gobierno Federal. Aunque finalmente terminó cediendo, el político había logrado su objetivo: acaparar la atención mediática.

Similar a ello, Ebrard consiguió atraer a las cámaras cuando a pocos meses de haber tomado el poder anunció la creación del “seguro de desempleo” y comenzó una discusión pública contra el Secretario del Trabajo, Javier Lozano, quien lo acusó de llevar a cabo medidas erróneas y populistas.

Hace unos años, la teoría del complot, llevó a López Obrador a tener más de la mitad de las intenciones de voto de su lado antes de iniciar el periodo oficial de campañas en el 2006.

El juicio de desafuero permitió a AMLO abanderar la causa de quienes “luchaban por la justicia, en contra de la mafia política que gobierna a este país”. Votar por López Obrador, significaría apoyar a quien humildemente se había defendido de quienes querían controlar al país. Era el cambio que Vicente Fox había prometido, pero que no había logrado.

Hoy, a Marcelo Ebrard se le presenta una oportunidad similar. Después de la tragedia ocurrida en el antro News Divine hace unos días, el Partido Acción Nacional en el Distrito Federal ha apoyado a las familias de las víctimas (policías y jóvenes) que se sienten insatisfechas por las averiguaciones y decisiones que se han tomado bajo el gobierno de Ebrard.

Ante ello, primero el PRD local y luego numerosos senadores del sol azteca, se pronunciaron en contra del “linchamiento político” del alcalde.

Seguramente el caso de News Divine no cobrará la misma importancia que el predio El Encino por varias razones: primeramente, porque a diferencia de su antecesor, Felipe Calderón se ha mantenido al margen del caso. Más importante, en segundo lugar, porque en octubre inicia oficialmente la contienda intermedia del 2009. Finalmente, la reforma energética y el movimiento “en defensa del petróleo” que el FAP lleva a cabo, también dispersan la atención.

Sin embargo, Marcelo Ebrard tiene en sus manos la posibilidad de controlar el encuadre mediático una vez más, y al menos desviar simpatías para las elecciones legislativas. Hacerlo lo convertiría, además, en una importante figura de la izquierda institucional.

La dificultad, no obstante, a la que se enfrenta el Jefe de Gobierno es la popularidad que aún mantiene López Obrador como líder social; mientras se mantenga como principal defensor del petróleo y Presidente Legítimo, le será muy difícil a Ebrard impulsar su carrera política sin permanecer bajo la sombra de AMLO.

Tal vez se puedan percibir ahora con mayor claridad las razones que tiene el excandidato para luchar con tal intensidad en contra de la reforma energética. Lo curioso es que de ser así, la eventual aprobación de la Reforma sería lo mejor que le podría pasar a Andrés Manuel López Obrador.
Fotografía: correociudadano

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