Seguridad…policías; cateos; confiscaciones; detenidos; acuerdos nacionales; submarinos mágicos y huellas dactilares borrosas. El Segundo Informe de Gobierno tuvo una gran pantalla causada por la atención que llamó el tema de la inseguridad. Los mensajes de televisión que emitió el Gobierno Federal hablaron en su mayoría de eso, y se olvidaron (intencionalmente quizás) de temas de importancia trascendental para la vida del país.Parece ser que lo que a principios de sexenio era una herramienta de legitimidad y unidad nacional para Felipe Calderón, hoy se ha convertido en un estandarte para desviar las cámaras de aquello que no ha sido tan exitoso (no digo, por cierto, que la lucha contra la delincuencia lo haya sido).
El millón de empleos anuales, las tasas de crecimiento económico, la atracción de grandes inversiones directas...ninguno de los planes que Calderón pretendía en su documento de “100 acciones en 100 días” a principios del 2007 puede decirse satisfactorio. El Programa de Primer Empleo no logró generar incentivos suficientes para la contratación, y aunado a la desaceleración económica, provocó la tasa más alta de desocupación (de la PEA) en al menos tres años (4.15%).
Las remesas tuvieron una baja histórica el mes pasado; la mezcla mexicana se deslizó por debajo de los 100 dólares el barril (¡cuando a principios del 2008 se planteaba desde Hacienda un precio para el Presupuesto de Egresos de 82 dólares!); los precios de la canasta básica subieron y este lunes ocurrirá el tercer incremento en la semana en los precios de combustibles (7.38 y 9.21 magna y diesel respectivamente).
Estas alzas afectan sobre todo a las familias más pobres, que deben destinar un mayor porcentaje de su presupuesto mensual a cubrir el incremento de los bienes.
Por su parte, los maestros que se unieron en contra de la Alianza Educativa han ido en aumento, al mismo tiempo que las calificaciones nacionales (a principios de este ciclo escolar) demostraron el fracaso de la política educativa.
Lo aquí mencionado no pretende ser alarmista; no busca cometer el mismo ridículo que Porfirio Muñoz Ledo la semana pasada, cuando propuso hacer constitucional la revocación de mandato (lo cual en palabras de un Constitucionalista tan especializado como lo es él suena extremadamente fuera de lugar).
Este es más bien un análisis de aquello que por el nuevo formato opaco de rendición de cuentas no se dijo el 1º de Septiembre; es la imagen de un Felipe Calderón que seguramente se verá presionado por una mayor oposición en las Cámaras a partir del próximo año, con el objetivo de esclarecer el panorama de lo posible y evitar las falsas esperanzas que han propagado los discursos políticos.
Hace unos días, de gira por la República, Calderón decía “se me rompió una rama, pero el tronco sigue plantado muy firme…a este árbol nadie lo tira” (haciendo una analogía del accidente que tuvo). Tiene razón Felipe Calderón: hoy, a más de dos años de las elecciones, su legitimidad como Presidente de la República ya no está en duda. Ya nadie escuchó a aquellos que cuestionaban si acabaría su sexenio o no hace unos días. Quizás entonces, sería bueno que dejara de preocuparse por ello, y dedicara más recursos a diseñar políticas públicas de interés nacional.
Fotografía: informador.com
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