1.9.08

Sobre la marcha…

La marcha promovida por “Iluminemos México” que se llevó a cabo el sábado fue un importante espacio de protesta ciudadana en contra de la inseguridad. Los asistentes, pero también quienes simpatizaron con ella, tuvieron la oportunidad de demostrar su hartazgo por la situación que vive el país en dicha materia.

Es aplaudible que en nuestro país se cumpla así una de las características más importantes de la democracia: la participación activa de la ciudadanía. Con eventos como el ocurrido este fin de semana, se demuestra que en nuestro país comienza el tránsito de una democracia débil, sustentada solamente en el voto, a una que permea en los diferentes ámbitos de la vida de la gente.

A diferencia de lo que usualmente ocurre en las manifestaciones públicas de este país, la mayor parte de los asistentes no lo hicieron por pasar lista; a pesar de la gran cantidad de sindicatos que se unieron al evento de protesta, la marcha se caracterizó por miles de ciudadanos que caminaron por una causa personal.

Sin embargo, los logros de estos cientos de miles de personas son casi nulos. Es cierto que a raíz de la protesta, tanto el Gobierno Federal como el gobierno local (del D.F.), invitaron a las distintas asociaciones a plantear objetivos conjuntos. Se creó lo que el Reforma llamó “un IFAI de seguridad”, y sobre todo, se logró reubicar al tema de la seguridad pública en la agenda. Pero esto no es suficiente.

Históricamente, la mejor forma de diluir a la oposición ha sido cooptándola; al invitar a “los representantes de la ciudadanía a trabajar de la mano con el gobierno”, de ninguna manera se están resolviendo sus demandas. Por lo contrario, se logra únicamente legitimar a quienes lo hacen, y archivar las peticiones.

¿Cuánto tiempo pasó desde la marcha del 2004 para que se volviera a tomar en cuenta el tema de la inseguridad? ¿Cuánto tiempo más hubiera pasado, de no haber sido por lo ocurrido a la familia Martí? Los problemas públicos suben y bajan en la agenda velozmente; los encabezados se borran en cuanto surge un nuevo periódico…y la memoria de la ciudadanía también es formateada cada mañana.

¿Quién habla ya de la necesidad de invertir en el deporte, cuando apenas hace unos días era el tema central de las conversaciones en México?

Así como hemos entendido que si bien es importante acudir a las urnas, el voto como mecanismo único de participación sería inútil, también debemos entender los alcances verdaderos de la manifestación pública. Ésta sirve para introducir presión respecto a ciertos temas y lograr ciertos consensos políticos; pero no podemos esperar que sea solución eficaz a un problema.

Una encuesta que se aplicó a los asistentes de las diferentes marchas mostraba que el 68% en el Distrito Federal, y el 85% en Monterrey creían que la marcha sí ayudará a mejorar la seguridad pública. Hubiera sido interesante que la misma casa encuestadora preguntara: ¿En qué sentido cree usted que la marcha ayudará a mejorar la seguridad pública?

Durante los muchos años de presidencialismo en México, nos acostumbramos a ello: el Presidente atiende las demandas, y su ilimitado poder lo hace capaz de resolverlas (o por lo menos aparentar que lo hace).

Cuestiones como la seguridad no se pueden resolver por decreto presidencial. ¡Qué daría cualquier político por encontrar una solución a este problema! ¿Cuántos votos ganaría quien pudiera resolverlo? Lo cierto es que cuando las instituciones han sido rebasadas, el Estado no es capaz de generar resultados.

Sin embargo, esa visión en la que “demandas ciudadanas generan políticas públicas por parte del Gobierno, que da resultados, que generan una retroalimentación en la sociedad (inputs, outputs, feedback)”, ha perdido vigencia desde hace décadas.

Es indispensable, en un país democrático, que la ciudadanía no se entienda como generadora de demandas solamente, sino como actor que participa en la creación de soluciones. ¿Cuántas personas no denunciaron la falta de seguridad el sábado, pero no denuncian un crimen cuando les ocurre? ¿Cuántos se quejan de que se esté violando la ley, pero de alguna forma (evasión fiscal, reglamento de tránsito, contratación ilegal, entre muchos otros) caen en contradicciones?

El siguiente paso en nuestro país ha de ser la siembra de cultura cívica; solamente así seremos capaces de generar respuestas a problemas que ya no pueden ser resueltos solamente por el gobierno (menos aún, por un Ejecutivo tan debilitado institucionalmente), y que se nos irán presentando sobre la marcha.
Fotografía: informador.com.mx

1 comentario:

Veronika dijo...

Me alegra que por lo menos la gente pueda marchar al Zocalo sin amenaza de linchamiento como en el 68 ... pero estoy de acuerdo en que la marcha per se no traera mas que sacar de nuevo el tema al aire ... estoy de acuerdo en la necesidad de desarrollar una cultura civica y ademas sigo pensando que el tema de la inseguridad seguira existiendo mientras sigamos permitiendo esta inmensa polarizacion de recursos en el pais. Gobierno y sociedad civil deben dar solucion al problema desde la raiz.