15.10.08

59 Hummers

En México, algunos nombres han adquirido connotaciones perversas en la política: Vicente, Andrés Manuel, Ulises. Sin embargo, quizás el que peor reputación ha logrado, y particularmente en los últimos años, es Elba Esther.

Todos los vicios, errores, defectos y tropiezos del sistema educativo mexicano parecen atribuirse siempre a la lideresa del SNTE. Es su culpa que México repruebe en la prueba PISA; es su culpa que exista la venta de plazas docentes; es su culpa el bloqueo de Reforma; y por poco también las fallas técnicas de Enciclomedia y las goteras de la Biblioteca Vasconcelos.

Para el gobierno, esa es una estrategia maravillosa. El Sindicato es un chivo expiatorio que siempre tendrá la culpa, y la SEP es una organización de buena voluntad que no puede reformar la educación a causa suya.

Los mexicanos tenemos entonces la idea de que el SNTE es un aparato torpe e inútil controlado por una poderosísima mujer con capacidades sobrehumanas e intenciones maquiavélicas, que tiene el único objetivo de hacer que el sistema educativo del país siga siendo ineficiente. Los maestros son solamente una masa deforme sin inteligencia alguna, a disposición de Elba Esther Gordillo.

Ese discurso que han vendido los medios de comunicación y los comentaristas políticos como Ricardo Raphael, tiene un enorme sesgo. Supone que el problema de agente-principal no se da en este tipo de organizaciones, y le confiere un poder a la lideresa que particularmente en los últimos días ha demostrado carecer.

Me refiero en específico a la Alianza por la Educación. ¿Por qué se han dado movilizaciones de maestros de tal magnitud en contra de un acuerdo que la misma lideresa firmó? En las últimas semanas, maestros y policías han sido secuestrados o retenidos; se han llevado a cabo marchas que desquiciaron la capital del país; el Gobierno Federal se ha visto en la necesidad de hacer uso de la fuerza en Morelos para evitar conflictos sociales. Todo esto ha demostrado que el sindicato de maestros no es el ente mono-céfalo que se había pensado.

El corporativismo ha sido juzgado como uno de los peores males que le han ocurrido a la democracia mexicana; los sindicatos del IMSS, el ISSSTE, PEMEX, de electricistas, y desde luego el SNTE, fueron algunos de los legados más tóxicos que el régimen de partido único le heredó a nuestro país. En lugar de dar voz a las demandas de sus agremiados, se les critica ser cacicazgos que cooptan y utilizan a la gente a favor del poder personal. Por muchos años fueron también medios de control utilizados por el PRI para mantener la gobernabilidad en el país y la legitimidad del sistema.

Pero ¿qué sucede cuando se intentan desmantelar tales redes de coerción? ¿Qué ocurre en ese periodo en el que el sindicato no es ya un medio de control pero sigue teniendo aún gran poder político para hacer valer sus demandas institucionalmente y masivamente? Y de nada sirve entonces la voz de quien solía dirigir, pues en su lugar han surgido cientos de caudillos…o cincuenta y nueve, a quienes hay que dar premios cada vez más grandes para mantener su apoyo.

Elba Esther Gordillo está haciendo un enorme esfuerzo por no perder la imagen que se le ha creado; por mantener unido el monstruoso disfraz que le han tejido…porque es mejor ser el poderoso personaje de intenciones egocéntricas…a una burócrata que alguna vez aparentó ser dueña de México.
Fotografía: la-verdad.com.mx

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