Suele haber una creencia, desde su concepción original en Atenas, de que la democracia es por definición el gobierno que se rige por la voluntad de las mayorías.Quienes radicalmente lo afirman, olvidan la definición de Robert Dahl, de Lipset o de Przeworski, que van mucho más allá del día de las elecciones y atan a la democracia a otros “siempre y cuando” como la libertad de expresión y ciertos derechos humanos.
En una percepción tal de la democracia, que se acerca más bien al populismo, lo que “el pueblo” (este ente inexistente pero siempre presente) desea es lo que el gobierno hace, y por lo mismo, toda acción puede ser legitimada por la voluntad de las supuestas mayorías.
Y más allá de eso, la democracia puede en ese caso destruirse a sí misma. Una pregunta que numerosos politólogos se han hecho es justamente ésa: ¿debe de ser el individuo tan libre en la democracia como para no querer ser democrático?
Un ejemplo de ello ocurrió hace unas semanas en Venezuela, cuando el referéndum para permitir la reelección indefinida de Hugo Chávez obtuvo la victoria en las urnas.
Como latinoamericanos (y mexicanos) que somos, tal hecho fue adjetivado por la derecha como “fraude”. Todo ocurrió, según nuestra idiosincrasia, porque el gobierno manipuló y embarazó urnas, hico carruseles de boletas y todos esos trucos que el PRI alguna vez nos enseñó (y que hoy el PAN y el PRD también utilizan).
Pero supongamos que no es cierto; que en verdad las elecciones fueron legítimas y que la gente en Venezuela quiere que Hugo Chávez sea su Presidente ad infinitum. Aún en ese caso, ¿debemos de aceptar el resultado y llamarlo democrático?
Nuevamente insisto sobre los otros factores que deben de existir para que tal adjetivación pueda hacerse. En Venezuela, el transporte público utilizó su presupuesto para promover el Sí. ¿Cuántos sindicatos no promovieron a Chávez? La oposición fue castigada por promover el voto del No, y los medios de comunicación están, desde hace ya varios años, estrictamente censurados en el país sudamericano.
Pero…la mayor parte de la población ama a Chávez (o al menos a Chávez y sus petrodólares).
¿es democracia?
Yo…no estoy tan seguro de que la respuesta sea evidente.
Foto: nuncscio.com
1 comentario:
Me gustó este artículo mucho... y aparte no tiene título de película o best seller, etc... jajajajajja
Felicidades
Publicar un comentario